The Last Hours

Agosto de 2014

Matthew extendió las manos. "Pax", dijo, wheedlingly. "Que haya paz entre nosotros. Se puede verter el resto del puerto en mi cabeza ".
La boca de James se curvó en una sonrisa. Era imposible seguir enfadado con Matthew. Era casi imposible enfadarse con Matthew.

Septiembre de 2014

James podía ver a su madre moviéndose como una pálida estrella ansiosa, entre los invitados dentro de su vestido lila, saludando a cada uno de ellos con gusto, dándoles la bienvenida a su casa. No se habia puesto el glamour en sí misma para aparentar la edad de su marido aquella noche, y parecía enormemente joven, aunque su pelo estaba hecho como el de una mujer mayor, no una chica joven. Cuando Will apareció de entre la multitud y llegó a poner su brazo alrededor de Tessa, sonriéndola, el gris en las sienes brilló como la plata. James miró hacia otro lado; amaba a sus padres por ser extraordinarios, pero a veces también los odiaba por ese mismo motivo.

Abril 2015

-¿Quien es ese que no para de tropezarse? - preguntó Cordelia mientras el chico en cuestión, un hombre delgado y joven, manchado de tinta, con gafas y rizos castaños, casi cae encima de Lucie y Matthew.
-Es Christopher Lightwood, mi primo. Por desgracia, él suele estar casi siempre en casa con vasos y tubos que con compañía femenina. Recemos porque la pobre Rosamund Townsend no acabe en la mesa de los aperitivos.
-¿Él esta enamorado de ella?
-Dios, no, si apenas la conoce - dijo James - Charles y Daphne están comprometidos y Barbara Lightwood tiene un acuerdo con George Hayward. A parte de eso, no creo que haya ningún romance entre los nuestros. Pero teneros aquí a Alistair y a ti, le da un poco de emoción al asunto, Daisy.
El corazón le dio un vuelco.
-Creía que no recordarias ese viejo apodo.
-Que, ¿Daisy? - mientras bailaban, él la mantuvo cerca de si: ella podía sentir su calor por todas partes, y eso la hizo estremecerse - por supuesto que lo recuerdo. Te lo puse yo. Espero que no me prohíbas usarlo.
-Por supuesto que no. Me gusta - ella se obligó a no dejar de mirarle a los ojos. Dios, sus ojos estaban demasiado cerca. Eran del color de la miel de caña, casi chocando contra el negro de sus pupilas. Había oídos rumores, de gente que decia que sus ojos eran extraños y poco comunes, una marca de su diferencia hacia los demás. Ella pensaba que eran preciosos: el color del fuego y el oro, igual a como ella se imaginaba el corazón del sol - pero no creo que me pegue. Daisy es mas apropiado para una chica pequeña y hermosa con lazos en su cabeza.
-Bueno - dijo él - al menos eres...
Su voz se rompió. Escucho el chasquido mientras tragaba lentamente: estaba mirando mas allá de ella, a alguien que acababa de entrar en la estancia. Cordelia siguió su mirada, y vio a una mujer alta, tan delgada como un espantapájaros y vestida con el negro de luto, con el pelo castaño rojizo veteado con gris recogido en un moño de estilo de hace décadas atrás. Tessa se acercó a ella, con una mirada de preocupación en su rostro. Will la siguió de cerca, y dios, ¿por que tenían esa mueca de preocupación en sus rostros?
Cuando Tessa llegó a ella, la mujer se hizo a un lado, dejando al descubierto a la chica que había estado detrás de ella. Una muchacha, vestida toda de marfil y con una cascada de rizos dorados recogidos lejos de su cara. La chica se adelantó con gracia para saludar a Tessa y Will, y mientras lo hacía, James dejó caer las manos que tenía sobre Cordelia.
Habían dejado de bailar. Cordelia se quedo en el sitio, congelada por la confusión, mientras James se alejaba de ella sin decir una sola palabra y se acercaba a la muchacha recién llegada.

Julio 2015

James y Matthew se separaron, Matthew para bailar con Lucie y James para hablar con sus padres. Cordelia vio que la estaba mirando y rápidamente apartó la mirada; no se sorprendió cuando James aparició delante de ella al momento, dedicándoles una sonrisa a su tía y tío.

- Señorita Carstairs - dijo él, inclinándose ligeramente hacia Cordelia - ¿me haría el favor de bailar conmigo?
-Es un vals - interrumpió la madre de Cordelia antes de que ésta pudiera hablar - ella no sabe como se baila.
Cordelia se mordió el labio. Ciertamente, ella sabia bailarlo: su madre había contratado a un experto que le había enseñado la cuadrilla  y el lancero, el minué señorial y el cotillón. Pero el vals era un baile seductor, donde podías sentir el cuerpo de tu pareja contra el tuyo, algo escandaloso cuando comenzó a hacerse popular.
Ella realmente quería bailar ese vals con James.

Junio 2016

Anna Lightwood vivía en Percy Street, un pequeño sendero cerca de Tottenham Court Road. Estaba hecho de largas hileras de casas de ladrillos rojos las cuales todas parecían iguales. Cada una de ellas tenia ventanas ceñidas, puertas blancas, chimeneas de ladrillos, unos pocos profundos pasos y una valla en la entrada de los sirvientes echa de forjado hierro negro.
En las escaleras delante del numero 30, una chica sentada lloraba. Era una chica muy a la moda, en un vestido de fular azul con adornos de encaje y acres en su falda. Llevaba puesta una banda en la cabeza recortada con rosas de seda, y se tambaleaban mientras lloraba.
Cordelia examinó la dirección que había escrito una vez más, deseando que hubiese cambiado. No, definitivamente el numero 30. Suspiró, cuadró sus hombros y se aproximó.
-Disculpe – dijo, mientras se acercaba a las escaleras. La chica las bloqueaba por completo; no había forma alguna de subirlas – ¿estoy aquí para ver a Anna Lighwood…?
La cabeza de la chica se levantó. Era muy guapa: rubia y con las mejillas sonrojadas, aunque hubiese estado llorando. Le ofreció una mirada profunda y recelosa a Cordelia.
-¿Quién eres?
-Yo... eh... – Cordelia se acercó más a la muchacha. Definitivamente una mundana: ninguna marca ni glamour - ¿Soy su prima?
-Oh – parte de la sospecha desapareció de la cara de la chica- Yo… estoy aquí porque… - su voz se apagó en un aluvión de lágrimas.
-¿Tal vez pueda preguntar de que se trata? ¿Hay algo que pueda hacer? – preguntó Cordelia, aunque prefería sentirse amedrantada descubriendo el porqué de algo que parecía el tipo de cosa en la cual ella hubiese podido aportar una solución.
-Anna – lloriqueó la chica – la amaba… ¡Aún la amo! Lo hubiese dejado todo por ella, todo, mi grado social y todas sus reglas, solo para estar con ellas, pero ella me ha hechado como un perro a la calle!
-Ahora, Emmeline – dijo una voz cansada, y Cordelia levantó la vista para ver a Anna inclinándose fuera de una de las ventanas. Llevaba puesto una bata de hombre de intenso lila y oro brocado, y su pelo era una capa de sueltas y cortas ondas – no puedes decir que te han echado como a un perro cuando tienes a tu mama, dos mayordomos y a un sirviente viniendo a por ti – levantó su mano y saludo – hola, Cordelia.
-Oh, querida…- dijo Cordelia y palmeó con delicadeza a Emmeline en su hombro.
-Además, Emmeline – dijo Anna – te casas este miércoles. Con un baronet.
-¡No le quiero a él! – Emmeline se puso en pie - ¡Te quiero a ti!
-No – dijo Anna – tú quieres un baronet.

Enero 2017

Jem, en un susurro.
-Tan solo hay cuatro puntos de resplandor en todo el mundo que arden lo suficientemente fuerte para hacerme sentir la persona que fui.
(*ESTA HABLANDO DE WILL, TESSA, JAMES Y LUCIE. AYUDA)


Anna (de pequeña):

Preferiblemente chicos no - dijo Anna sin levantar la vista- porque tendría que pretender que estoy interesada.

Febrero 2017

Will había estado sentado en el suelo, la alfombra arrugada bajo sus pies, con su espalda contra las piernas de Tessa. Levantó la vista cuando Jem legó, y Jem, con sus ropas de Hermano Silencioso, se acercó a Will y se sentó a su lado. Apoyó la cabeza de Will en su hombro, y éste agarró la ropa de Jem entre sus puños y lloró. Fue la primera vez que James vió llorar a su padre por algo.

 Articulo escrito por: The Mortal Instruments Spain

2 comentarios:

  1. ¿la muchacha es Grace? POR EL ANGEL YA QUIERO LEER ESTA TRILOGIA

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